Síndrome de abstinencia

Mi vida es muy sencilla, de la casa al trabajo, del trabajo a la casa. Y entremezclado entre ello, jugar videojuegos, ver videos y anime, las cosas normales, incluyendo dormir.

Pero lo que quizá es parte de mi modo de vida, es el hecho que 16 horas de mi vida estoy en frente de un PC. 10 horas en mi oficina, y otras 6 o más en mi casa.

Es mi costumbre, es parte de mi forma de vida, y es muy difícil de dejar. Tanto, que cuando mi PC cayó víctima de una falla de hardware, fue doloroso, incómodo y estresante. ¿Pero por qué?

Primero, el hecho que mi computador revelara tanto de mi, y estuviese en un lugar fuera de mi “jurisdicción” me parece demasiado mal. A pesar que uno limpie el computador y saque toda su información (quizá en el orden inverso), siempre queda alguna traza, algún programa hará su magia y todo lo que lo compone a uno (y especialmente en mi caso, ya que paso tanto tiempo al frente de este rectángulo luminoso con teclas) queda revelado tal libro abierto.

Pero lo más inquietante es el “que hacer”. Todos los días, veo mínimo un capitulo de anime, me pego un quest de Phantasy Star Online 2, o Dragon Nest o Spiral Knights. Veo videos en Internet. Busco canciones. Leo, y mucho. Pero sin mi PC, me sentía mal. Siempre está el PC de mi casa y tengo una cuenta separada en él, pero no es lo mismo. No está mi navegador, no están mis juegos, no están mis aplicaciones, no están. No está mi anime, lo peor.

Díganme adicto, porque eso es lo que soy. Mi necesidad de absorber información, de ver cosas nuevas, de hablar con mis amigos y conocidos, es demasiada y cuando no puedo desfogar, tengo síndrome de abstinencia.

Incluso cuando estuve sin Internet, hace ya contado un año, pude superarlo, mi PC estaba allí y allí estaban mis juegos y algunos anime que tenía de reserva, al menos podía “hacer”. Sin el PC como tal, estaba en un vacío.

Se que podría estar haciendo mejores cosas con mi vida, y que de veras mi computador no es un apósito mío. Sin embargo, no es así en este momento. Y aunque esta eventualidad ya pasó y estoy aquí sentado de frente a mi linda caja mágica, no puedo dejar de olvidar como trepé paredes, me colgué del techo y me quemé las manos cuando no lo tuve.

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